miércoles, 12 de junio de 2013

Del qué al quién:ciclotimia, celotipia y psicosis paranoide en Él de Luis Buñuel



Del qué al quién
Ciclotimia, celotipia y psicosis paranoide en Él de Luis Buñuel
 
José Luis Chacón

*Psicoanalista, Miembro ELP-AMP

“¿En qué piensas?. ….¿En quién piensas?”
Francisco a Gloria en su noche de bodas
L. Buñuel
Él México (1953)



“De lo que le falta aquí a Sade nos hemos prohibido decir palabra. Deberá sentírselo en
la gradación de La filosofía en que sea la aguja curva, cara a los héroes de Buñuel, la que está llamada finalmente a resolver en la hija un penisneid que se plantea un poco allí”.

J.Lacan Kant con Sade (1963) Escritos. Siglo XXI

Hoy es reconocido que la producción artística de Buñuel, su producción de imágenes o

textos, lo sitúan como uno de los grandes creadores de la Historia del Arte en el siglo

XX y no solamente como uno de los mejores cineastas. La iconografía que ofrece,

desde la primera secuencia de su obra, el ojo rasgado de Un perro andaluz, a la


costurera que remienda el himen en Ese oscuro objeto del deseo, no son en su mayoría

unas simples imágenes, sino que, parafraseando a Godard, se tratan, de imágenes justas.

Imágenes justas porque dan mayor potencia a la mirada que a la visión. Si la visión es el

contexto en el que emerge la mirada, a veces, surge una mirada peculiar: la fascinación

(Fascinum proviene de falo. Se trata, entonces, de una mirada inconsciente, irradiante

que está también en el núcleo de otras formaciones psíquicas como son el sueño, el

recuerdo encubridor, el recuerdo pantalla, la ceguera histérica, los actos perversos, las

alucinaciones visuales o el propio fantasma o fantasía fundamental. Mirada que puede

presentarse como un goce, como una satisfacción producida y productora del acto de

mirar. Este goce escópico puede discriminarse para el espectador, para nosotros, que

consumimos esas imágenes y para el creador, en este caso Buñuel, que se alimenta, a su

vez, de otras que resultan indelebles para él y que puede obtener desde el imaginario

social que es la cultura, como de la novela familiar, del discurso familiar que tanta

importancia tiene para la construcción de las fantasías y, sobre todo, del fantasma que

estructura al sujeto. Imágenes crueles, como han sido calificadas por Roman Gubern en

La Imagen pornográfica y otras perversiones ópticas, que ponen de relieve,

independientemente a otros aspectos, una agresión sin par de Buñuel al voyeur

institucional que, por definición, es todo espectador de cine. Pueden rastrearse en su

obra, siempre plagada de elementos surrealistas, imágenes inconscientes, recuerdos

encubridores, objetos imaginarios que participan de la iconosfera de la época,

influencias de Dalí, Lorca, Pepín Bello, Maupasant o Sade pero que, en el propio acto

artístico, acceden a la puesta en escena de los fantasmas de Buñuel. Son imágenes que

no pueden ser cualesquiera, sino que han adquirido un sentido, se han convertido en

imágenes pregnantes porque provocan un efecto. Como formas imaginarias producen

placer o displacer cuando el sujeto se reconoce o ajusta a ellas creando sentido y

ligándolo a la propia historia del sujeto.

Si esto, aunque de manera apresurada y general, puede decirse para toda producción

artística ligada a las imágenes, en el caso de Buñuel adquiere cierta relevancia porque

tanto su cine como su obra literaria anterior tiene una especial relación con el

inconsciente y el Psicoanálisis. Su adscripción al movimiento surrealista y sus

declaraciones de manera explicita reforzarían esta tesis. Sus comienzos estuvieron, por

ejemplo y efectivamente, muy ligados a la literatura española de vanguardia de la

época: así en uno de sus primeros escritos, de 1923, Una traición incalificable, se

percibe la figura de la greguería, rasgo estilístico de Ramón Gómez de la Serna, guía de

las corrientes vanguardistas en España. Esta greguería que podría identificarse como

uno de los primeros semblantes de Buñuel, pretendía reivindicar, en palabras del mismo

Gómez de la Serna “lo que gritan los seres confusamente desde su inconsciente, lo que

gritan las cosas”.

Pero, si para Freud la creación, el objeto artístico, solamente era interpretable en

función del significante y la sublimación, las propias paradojas de ésta llevaron a Lacan

a cuestionar la explicación del arte por el inconsciente calificándola de sospechosa y

proponerla como un síntoma. El objeto artístico no es, entonces, del orden de las

formaciones del inconsciente. No dice, sino que muestra. Se muestra, acontece en la

creación misma. Es un síntoma en el sentido del modo que tiene cada uno de gozar de

su inconsciente. Una invención, una creación del sujeto. Y aunque en este sentido lo

haga homologable con el Psicoanálisis, la producción artística le lleva la delantera. Tal

vez por eso Lacan, en la última etapa de su enseñanza, se alejara de la Ciencia como

paradigma de la Teoría Psicoanalítica y colocara a aquella bajo los efectos del discurso

capitalista. Propuso entonces al arte, a la poesía, como elementos susceptibles de aportar

novedades al futuro del Campo freudiano. El cineasta, el escritor, el artista en suma,

puede declarar antes que el Psicoanálisis hallazgos a los que éste llega a través del

dispositivo analítico y de la discusión abierta entre la comunidad analítica. En este

sentido el arte no requiere de psicologización alguna. Solo que el artista no sabe lo que

expresa, no tiene un saber sobre ello que pueda transmitir a diferencia del psicoanalista.

No es, entonces, extraño que a los efectos de explicar la teoría analítica, primero Freud

y después Lacan, tomaran toda referencia literaria o artística que conviniera. Cuando

Lacan mostraba a sus alumnos la película Él o se refería a ella en su escrito Kant con

Sade lo hacía para mostrar como el texto fílmico de Buñuel desbrozaba caminos para el

Psicoanálisis: Celotipia o cambios de humor, psicosis paranoide pero también puesta en

escena de torturas hacia la mujer como rasgos sádicos. El texto fílmico de Buñuel Él se

convierte, entonces, y después de la reseña hecha por Lacan, en un texto privilegiado

por cuanto en él se cruzan, a modo de hipertexto, otras muchas referencias que nos

invitan a extraer mayores consecuencias. Aproximémonos aunque sea someramente:

A Luis Buñuel le gustaba jugar con la idea de que la casualidad fue la que lo llevó a

México en 1946. Exiliado en los Estados Unidos desde el triunfo del franquismo,

trabajaba en el Museo de Arte Moderno (MOMA) de Nueva York donde presentó un

Proyecto que no pudo desarrollar puesto que fue expulsado del país por unas

declaraciones de Dalí. En ese Proyecto que situó bajo el epígrafe Psicopatología, y

ayudado por especialistas, proponía rodar el origen y desarrollo de enfermedades

mentales, o la desprogramación del hombre moderno, la vida del hombre primitivo, y

siempre, el sujeto humano analizado como si de un insecto se tratase, siguiendo, así su

pasión por la entomología.

Cuando llegó a México, sin dinero ni proyectos, Buñuel acudió a una cena en casa del

cineasta René Clair. Allí le propusieron volver al cine para rodar en Francia una versión

de La casa de Bernarda Alba. Pero de nuevo la casualidad le condujo a quedarse en

México donde conoció a Mercedes Pinto, una escritora española exiliada autora de una

novela parcialmente autobiográfica titulada Él. Mercedes Pinto, que sufrió la tiranía y

torturas de un marido celoso escribió más tarde Ella, otra novela en la que denuncia ese

rol de mujer religiosa, víctima y mística, La adaptación de Él presenta, con grandes

dosis de humor negro, el retrato de la descomposición emocional de un hombre

paranoico y los desastrosos efectos que sus celos provocan en las personas que lo

rodean."Francisco Galván me parece alguien que está tratando de liberarse sin saber

cómo" dice Buñuel. "En él predomina, sin embargo, la necesidad de que los demás lo

tengan por perfecto, de que lo consideren el mejor de todos los hombres." La película Él

es una de las favoritas del propio Buñuel y sobre ésta ha indicado en una entrevista

concedida a José de la Colina y Tomás Pérez Turrent: “Quizá es la película donde más

he puesto yo. Hay algo de mí en el protagonista”. De todos es conocido el hecho de que

el cineasta era un hombre celoso. Este dato biográfico queda numerosas veces

confirmado en esa magnífica obra que emprendió el escritor y viejo amigo del

realizador, Max Aub, y desde luego, en las memorias de su mujer publicadas, como no,

después de la muerte de Buñuel. Incluso, al dirigir a Arturo de Córdova, el galán y

protagonista del film, le pidió que incorporase una serie de gestos y comportamientos

propios del director, especialmente su modo de caminar.

En Él Francisco no es un simple paranoico sino que interesa al aragonés en la medida

que pudiera interesarle un escarabajo o un anofeles. Puede verse como el estudio

entomológico de una personalidad patológica, como si Buñuel observara a los

personajes a través de un microscopio. El mismo Francisco hace alusión a esto cuando,

desde lo alto de un campanario, compara a la gente que ve desde allí con hormigas y

añade: "Me gustaría ser Dios, para aplastarlos..." Se sabe por su hermana Conchita y las

investigaciones de Agustín Sánchez Vidal, de la fobia familiar a las arañas y, desde el

Psicoanálisis que todo objeto fóbico fue o puede llegar a ser objeto de deseo, pero lo

que más pueda interesarnos de ello, no son las múltiples referencias a los insectos. No,

lo que me parece profundamente estructural en su discurso es el hecho mismo de que

presentase a sus personajes como si de insectos se tratase. Incluso esa elección de situar

a los personajes en el campanario tienen relación con su vida pues, no solamente era

sordo sino que, además, odiaba la música. Según declaraciones a Max Aub, el único

sonido que le gustaba era el tañer de las campanas. Él hubiera sido feliz, según decía en

Mi último suspiro, las Memorias que escribió junto a Jean Claude Carriere, en la Edad

Media, escuchando las campanas que regulaban la vida y también la muerte. Incluso

llega a comparar Calanda, su pueblo, con la vida medieval.

Esta especie de documental psicológico puede rastrearse también en Nazarín, Ensayo de

un crimen, Don Quintín el amargao, El gran calavera, El bruto, Belle de Jour o Ese

oscuro objeto del deseo. Como si desarrollara el Proyecto que presentó en el Museo de

Arte Moderno (MOMA) de New York. Se podría incluso sostener como digresión,

diversión o tesis a notar que, salvo Un perro andaluz y La edad de oro, sus declaradas

obras surrealistas, cuando Buñuel rodó documentales, lograba hacer ficción -caso de

Las Hurdes- y, por el contrario, cuando rodaba filmes de ficción (de manera especial la

etapa mexicana y española) lograba de facto prácticas documentales.

La obra de Buñuel es como un lapsus de la mirada, ligado en encadenamientos

vertiginosos a la lectura de Sade o su ideología surrealista, que instala una manera

particular del circuito del deseo. El cine de Buñuel está hecho de la misma materia que

están hechos los sueños y por ello envuelve, y él mismo se coloca, se impone a los

espectadores, como mirada. Lejos de la función de camuflaje o disfraz que el cine tiene,

Buñuel intimida al voyeur institucional que es todo espectador de cine, mostrando la

sobrevaloración que el sujeto siempre intenta alcanzar en su apariencia. En el fondo de

nuestro ojo se rueda la secuencia. Buñuel es, él mismo, el Otro y la mirada deseo al

Otro. Lejos de querer ser mirado en su obra, Buñuel parece decir al espectador: Quieres

mirar? Pues aquí tienes. Ve esto! Da algo al ojo y hace que se deponga la mirada como

se deponen las armas. Buñuel no propone imágenes cualesquiera, sino que éstas son

representaciones de ideas como bombas.

Estas consideraciones fugaces sobre el cine de Buñuel pueden servir para analizar las

dos secuencias que nos parecen los verdaderos núcleos de éste texto fílmico. Ambas

permitirán extraer enseñanzas sobre la psicosis paranoide y los cambios de humor o

ciclotimia. Pero también sobre el sadismo y otras cuestiones que atañen al goce, la

angustia, el objeto y el sujeto en el fantasma.

Hemos hecho referencia a la mirada y podemos preguntar. Qué mira? Qué cosa mira a

Francisco? Podemos recordar la secuencia del enamoramiento “a primera vista” de... un

pie. Lo que mira a Francisco es un pie que pertenece a Gloria. Ella pasa de la Iglesia

donde conoce a su futuro marido al infierno del matrimonio después de la noche de

bodas. En esta escena de la Iglesia indudablemente el objeto que está en juego y

encarnado en la presencia de Gloria es “la mirada”, es decir, aquello que atrapa la

mirada y causa el deseo de Francisco. Quizás ello le suscita una pregunta a Francisco al

quedar súbitamente en falta acerca de saber qué es una mujer.

Film Escena lavatorio de los pies y primera mirada a Gloria 3´12”- 04´12”·

 

Esa mirada pone en cuestión la belleza y los ojos cerrados de Gloria en la secuencia del

tren, la noche de bodas, y el repentino cambio de humor en Francisco cuando de la

pregunta de Qué piensas?, pasa a… En quién piensas? Irrumpe, quizás, el

desvanecimiento subjetivo de Francisco, momento típico de desencadenamiento de una

psicosis. A partir de este momento la película toma un giro inesperado y el protagonista

entra en una dinámica en las que la pregunta sobre la mujer juega un papel decisivo. Los

celos son constitutivos, introducen al Otro en la infancia. Sin embargo, para Francisco,

más allá de la envidia constitutiva que señala Lacan, alcanza una instalación en la

búsqueda de una repetición del acontecimiento. Él ya no tendrá dudas sobre el lugar del

tercero, Raúl, antiguo amigo de Gloria. Esa certeza del paranoico la mantendrá

Francisco hasta el final de la película en la secuencia y conversación con el fraile

después de ver a un niño, otro Francisco, el hijo de...

Film Escena noche de bodas 28´30”- 30´00







Para el psicoanálisis la psicosis es una de las tres estructuras determinantes del sujeto a

partir de la castración y la función paterna. Esta es, precisamente, la que está forcluida.

En su lugar, y a modo de restitución simbólica que no está, aparecerán fenómenos

alucinacinatorios y delirios, construcción interna que el sujeto percibe como cierta.

Precisamente porque el registro de lo Real es determinante, dominante, frente a lo

simbólico. Los cambios de humor o ciclotimia es un trastorno caracterizado por la

presencia de episodios reiterados en los que el estado de ánimo y los niveles de

actividad del sujeto están profundamente alterados, de forma que en ocasiones hay una

exaltación del estado de ánimo y un aumento de la vitalidad y del nivel de actividad


(manía o hipomanía) y en otras una disminución del estado de ánimo y un descenso de
 
la vitalidad y de la actividad (depresión). En toda una serie de casos de psicosis, el curso

de las manifestaciones del humor depende del avance de las diversas soluciones por las

que el sujeto alcanza, o trata de alcanzar, alguna forma de estabilización. En algunos

casos de paranoia, por ejemplo, las manifestaciones depresivas son particularmente

intensas en los inicios o en las inmediaciones del desencadenamiento. En la paranoia y a

medida que su solución delirante progresa con su elaboración, la elación, es decir, el

afecto caracterizado por sentimientos de alegría, euforia, triunfo, satisfacción u

optimismo, tiende a quedar completamente absorbida, regulada, interpretada, elaborada

en los términos de la megalomanía mediante la cual el sujeto reestructura su yo en

relación con el ideal. En el extremo opuesto, el afecto depresivo, vinculado

estructuralmente a la identificación con el objeto como opuesto al ideal, como resto,

tiende a quedar absorbido por el sentimiento de persecución, que lo exterioriza. A

diferencia del melancólico, el paranoico no se identifica con ese objeto caído, sino que

rechaza dicha identificación, huye de un otro que lo identificaría como tal, lo cual

corresponde ya al dominio de la persecución: Los momentos depresivos previos al

desencadenamiento de los fenómenos delirantes son momentos en que el sujeto se

enfrenta, sin mediación, al agujero de la forclusión, y en los que la depresión no es el

único afecto a situar. Cabría hablar en otro eje, por sólo poner un ejemplo, de

perplejidad, en el momento en que el sujeto pierde pie en su relación con el significante.

Del que al quien. La pregunta, independientemente, de su deslizamiento significante,

conlleva también una certeza: Siempre que hay dos, hay tres. La mirada, por tanto, tiene

su función. Es curioso, en este sentido, como Buñuel construye la secuencia. De unos

planos generales, del pasillo del tren y de la puerta, pasa a diversos primeros planos y, a

partir de la pregunta, a campo y contracampo de él y ella para volver después a un

picado general.

La secuencia sádica está situada en el tercer tercio del film. Lo primero que nos llama la

atención y que, en cierto modo, permite pensar una cierta correspondencia entre las dos

secuencias elegidas, es la similitud de construcción entre ambas. Efectivamente, y

aunque parte de un plano del reloj, los siguientes planos toman de nuevo un pasillo y

una puerta. En segunda instancia se trata de una secuencia sin palabras. Esto,

efectivamente, es una antítesis a la secuencia del tren. Francisco es Nosferatu. Estoy

seguro que Buñuel se sirvió del film de Murnau para construir esta secuencia. Quizás

por ello el reloj... que transforma y pone al acecho al héroe de Buñuel como lo llama

Lacan. Esta secuencia resulta enigmática porque no sabemos que llega a pasar. Un grito,

como decía el mismo Buñuel tomando las greguerías, nos alerta y nos priva de esa

imagen cruel de la que estamos advertidos cuando en primeros planos muestra como

prepara una aguja curva que enhebra, unas tijeras, una cuchilla, algodón y alcohol... De

que se trata? Sin duda de producir un desasosiego en el espectador. Se trata de no

mostrar. Y ello ya es curioso en la filmografía de Buñuel porque, a diferencia de otras

muchas películas, en ésta la agresión al voyeur institucional que es todo espectador de

cine, está eludida. Lo interesante, quizás, es que la secuencia haya sido susceptible de

múltiples interpretaciones y lecturas como esta de Lacan en la que tilda de héroe

buñueliano a Francisco. Por qué sería un héroe sádico? Una pregunta que en otro

momento y en estas mismas páginas trataremos de comentar a partir de la Filosofía en el

tocador y esa curioso partenaire moderno: Kant con Sade.

Film Escena sádica 1h12´-1hh 15´
.





 
 
 
 

martes, 28 de mayo de 2013

Acerca del film “El” de Luis Buñuel


Conocido es el interés que Lacan manifestó acerca de la película “El”de Luis Buñuel (1952-México) a la que solía recomendar para quienes querían saber acerca de la paranoia

Compartimos el comentario de Gabriela Spina (*) en el ciclo Cinema Lacan  que estuvo a mi cargo en la EOL Sección Santa Fe en el 2011 

Agradecemos a Gabriela S . su autorización para publicarlo en este blog, abriendo así la serie de comentarios de películas al que los invitamos a sumarse y enviar sus textos.Buena lectura!
Elvira Dianno (*)

(*) Psicoanalista. Miembro de EOL y AMP

 

Un adinerado y piadoso católico llamado Francisco Galván de Montemayor (Arturo de Córdoba) se enamora perdidamente de una mujer más joven de nombre Gloria (Delia Garcés). No descansará hasta conseguir contraer matrimonio con ella.
Cuando finalmente logre su objetivo, Francisco convertirá con sus celos la vida de Gloria en un infierno.


En este film aparecen las tres obsesiones fijas del cine de Buñuel, el sexo, la religión y por último la muerte. En la primera escena de la película, sin emitir una sola palabra ninguno de los personajes y envueltos en una música gregoriana, asistimos a la ceremonia del lavado de pies, propia del Jueves Santo. La carga de erotismo que tiene toda ella, desde el momento en que el cura besa los pies, hasta que nuestro protagonista encuentra a la mujer que desea por los zapatos que ella viste.
La película trata sobre la historia de una paranoia, Buñuel nos narra a la perfección y desde distintos ángulos la evolución de la locura de nuestro protagonista Francisco.


“Lo he diseccionado como a un insecto”. “La intención del film más que anticlerical es humorística, me conmovió ese hombre tan celoso, tan solo, con tanta angustia y violencia interior”. Con estas frases resumió Luis Buñuel su película

Francisco al igual que Schreber razona perfectamente, es un hombre riguroso, la falla no está en la razón sino en el juicio. Las memorias de Schreber no tienen nada de loco, es el propio cuerpo que se enloquece y se vuelve delirante.

Se dice que la película está basada en la novela titulada "Pensamientos" de la autora mexicana Mercedes Pinto que narra su convivencia con un paranoico.

Lacan mostró la película repetidas veces en su seminario. Son bien conocidas las influencias que tuvo en su momento inicial del movimiento surrealista. Le parecía que la película mostraba claramente la lógica de la psicosis. Al parecer Lacan habló largamente con Buñuel sobre la película pero lo único que transcendió fue el comentario de Buñuel de que Lacan había reconocido “el punto de verdad” que había en ella.

En Francisco vemos, que una excitación homosexual quedara envuelta en una aparente heterosexualidad, los zapatos de Gloria, pero que será esta excitación la que pondrá en acción todo el sistema paranoico. Por otra parte Freud hizo especial hincapié en la importancia decisoria de la escena primaria y mostró como en la paranoia se estructura con un vacío fundamental, el del que mira. Este será un vacío que nos encontraremos más tarde en las múltiples referencias a la escena primaria que Buñuel hará, por ejemplo cuando Francisco introduce una aguja por el ojo de la cerradura y no hay nadie espiándolos en su intimidad. En la película también se parte de una escena erótica mirada, pero curiosamente se trata de una escena en la que los protagonistas son un niño y un “padre”. Por último, la persecución de la que será víctima Francisco a partir de este momento que pone en evidencia justamente en el cambio de papeles que se opera: Francisco va a devenir el implacable perseguidor de Gloria.

En las dos siguientes escenas vemos ya, a un paranoico en acción, las dos escenas juntas porque en la película no hay ninguna puntuación de separación: por una parte el delirio de reivindicación de bienes de los que su abuelo fue injustamente usurpado, lleva a Francisco a la reinterpretación delirante de todo aquello que se opone a sus pretensiones (“Mi abogado se ha vendido a la parte contraria”) y a la eliminación de un plumazo de la realidad (“ahora veo que me equivoqué eligiéndolo como abogado”), de la misma manera que elimina de un plumazo a la criada, molesta rival que perturba su relación homosexual con Pablo, el criado que con buenas dosis de cinismo siempre tiene a punto el oportuno halago a su patrón. En cualquier caso se trata de una partida que se juega de poder a poder y en la que las oscilaciones de la omnipotencia pasan del paranoico que instala en sus feudos su Ley absoluta, a la de sus poderosísimos enemigos capaces de comprar abogados, voluntades y lo que haga falta con tal de llegar a sus fines destructivos.

En las siguientes escenas observamos como Francisco manipula con absoluta frialdad la situación para conseguir su objetivo: sin el más mínimo escrúpulo quita de en medio todo aquello que se interpone en sus planes y objetivos tal y como antes había hecho con el abogado y con la criada. Esta vez le toca el turno a Raúl, el novio de Gloria. Buñuel decía de estas escenas que le recordaban a un halcón abatiendo a una alondra.

Y así llegamos a la escena en la que aparece el único elemento histórico que tendremos sobre nuestro protagonista: en la casa de Francisco, Raúl, la madre de Gloria, el padre Velasco y un amigo critican los “gustos caprichosos” del padre de Francisco, constructor de la casa de exquisitos detalles, ese particular salón recibidor que podía haber diseñado el mismísimo Gaudí, y que a juicio de los protagonistas está llena de “ideas extrañas” que contrastan con la “perfecta normalidad” de Francisco quien “no ha cambiado absolutamente nada y sigue siendo el mismo que cuando era pequeño”. Se trata de una escena fundamental porque implica una clara desautorización de la figura de padre, quien acaba convertido en un personaje perfectamente extraño no sólo a los ojos de una sociedad bien pensante, sino lo que es mucho más grave, acaba convertido en alguien con quien Francisco parece que no tiene nada que ver. A partir de ahí el delirio de reivindicación de bienes adquiere toda la significación: Francisco reivindica delirantemente una herencia de la que se siente injustamente desposeído y el patrimonio en litigio es su peculiar ordalía sobre su filiación. Lo rechazado en lo simbólico vuelve en lo real bajo la forma de un delirio.

Freud (1915) nos llamó la atención sobre la importancia que las fantasías sobre la escena primaria tienen en el desarrollo psicológico de las personas y más aún en el caso de las patologías. Pues bien aquí podemos ver su importancia crucial en la paranoia. En la escena de la noche de bodas vemos como Francisco, presa de un ataque tanto de celos como de pánico, intenta recrear una escena primaria, contada por Gloria a la que poder sujetarse en su sexualidad. Por una parte, su “cuéntamelo todo como si fuera tu confesor” lleva toda la connotación voyeurista, no exenta de una buena dosis de masoquismo, de quien no puede alcanzar otro tipo de excitación sexual. Pero fundamentalmente se trata de un intento de identificación narcisística a Gloria, de colocarse en el sitio de Gloria en la relación sexual para quizás entonces, como Schreber, poder musitar para sus adentros que “sería hermosísimo ser una mujer sometida al acoplamiento”. Como les decía anteriormente, en esta maniobra identificatoria a Gloria queda un sitio vacío que es el que corresponde al propio Francisco que se pierde en la identificación y en consecuencia el sitio que debería ocupar, que es el del que mira, está vacío.

Y justamente después de esta escena Buñuel nos muestra quien va a ocupar este sitio vacío: el perseguidor. Las siguientes escenas nos muestran como el amigo de Gloria va estructurándose como perseguidor, en tanto en cuanto es el individuo que acecha a la pareja en su intimidad, el que espía, el que mira. De nuevo aparece aquí la excitación sexual en la escena en la que Francisco arregla los zapatos de Gloria y poco después es cuando el amigo de Gloria se vuelve abiertamente el perseguidor, el que espía la intimidad de la pareja.

Así, Francisco prepara una cuerda, una aguja, hilo, cuchilla de afeitar, una botella, tijeras y algodón que son los mismos útiles que usan los personajes de la "Filosofía en el tocador", de Sade, Buñuel declaró que los había utilizado de forma inconsciente pero tanta coincidencia inconsciente resulta difícil de creer y más si conocemos lo reticente que era frente a las interpretaciones de sus películas.

Gloria, desbordada por la situación se va de casa. Y Francisco entra en un delirio que traduce en lo real lo más temido por él: todos saben que es engañado por Gloria, que Gloria tiene un amante, que él está excluido de esa relación, y sobre todo, que las burlas ofensivas de los demás traducen su incapacidad como hombre, algo que ha intentado mantener en el más absoluto secreto para los demás pero sobre todo para sí mismo y cuyo único testigo es Gloria, ahora sin control en tanto en cuanto el pacto de mantenerlo en secreto está roto y puede delatarlo.

Así se cierra el ciclo, donde empezó, en una iglesia, y con el mismo padre Velasco de la ceremonia del Mandatum inicial que será agredido dado que las cuentas a arreglar con él no son pocas si se piensa que esa posición de autoridad incuestionable, de complejo de creencia que señalábamos antes, ha contribuido al fracaso de la relación con Gloria en la medida en la que lo buscado por Francisco ha sido ese padre idealizado que no deja espacio a la relación con la mujer. Y que además, no ha cumplido uno de los objetivos prioritarios de la idealización: proteger de la persecución.

El epílogo nos muestra a Raúl, Gloria y un niño llamado Francisco que van a visitar a Francisco, recluido en un monasterio. En esta escena final es donde la película muestra toda su coherencia. Porque a la pregunta del padre prior sobre quién es el padre de Francisco-niño, no hay respuesta. Un niño que se llama Francisco y en el que desde la infancia la historia de su padre, su propia historia, está llena de incertidumbres.

Francisco se estabiliza en el convento. Su delirio se mantiene enquistado en una sumisión masoquista a la autoridad del padre prior, única forma en la que puede dar cabida a la imagen paterna y al mismo tiempo le proporciona un interlocutor a la altura de su megalomanía: Dios. Pero también constituye el abandono de toda tentativa de relación con una mujer en la que la imposibilidad de encontrar un sitio al tercero que no sea de amenaza y persecución, condena al fracaso. Es una excelente descripción de la paranoia.

2- Lacan y el Surrealismo (Referencias en la obra de Lacan nº 31)

En la nota introductoria llamada: “El Dr. Lacan, el Surrealismo y el efecto de creación” rescatamos la importancia que Lacan otorga al Surrealismo y que se evidencia en ese famoso párrafo de los Escritos, en De nuestros Antecedentes, en el que evoca su transición desde la psiquiatría al psicoanálisis. También destacamos las razones que condicionaron su creciente crítica al Surrealismo y su alejamiento posterior.

Desde luego, el joven psiquiatra no desconocía los textos freudianos, y tal vez por esta razón, se torna asiduo lector de la revista que publicaba este grupo: La Révolution Surrealiste.

Los poderes creadores de la locura habían sido exaltados desde la publicación del Manifiesto Surrealista,partiendo de la legitimación del delirio quedaba equiparado al sueño.

Crevel, junto con Paul Êluard leyeron la tesis de Lacan El caso Aimée, o la paranoia de autopunición y su deslumbramiento se asentaba tanto en el sesgo literario de su paciente, como en la concepción de la paranoia presentada por el joven psiquiatra. Ciertamente el caso Aimée hacía centro en aquello que constituía el núcleo de las preocupaciones surrealistas: apropiarse del lenguaje de la locura y cuestionar la oposición de la razón y la sinrazón, demostrar que la locura es una libertad absoluta, y por fin interrogar el rasdo de inconsciencia que manifiesta.

En 1931 Lacan había publicado en los Annales médicales un artículo centrado en las facultades poéticas de los psicóticos, ya entonces las consideraba desde una prespectiva opuesta el desprecio con que la psiquiatría oficial veía toda esa producción, y ahí enlaza simultáneamente el automatismo de los surrealistas y la primera concepción lacaniana del lenguaje.

La noción de automatismo de Clérambault, considerado como su único maestro en psiquiatría. Clérambault consideraba la existencia de una serie de etapas que atraviesa “el pensamiento que se torna extranjero”, ya que se produce una evacuación del sujeto que constituye par él el detonate del curso de la psicosis. Llega a transformar el automatismo en su principio causal. Pensamiento anticipado, enunciación de los actos, tendencia a los fenómenos psicomotrices, impulsión verbal, son las categorías descirptivas de este cuadro. Para Clérambault, el automatismo es un fenómeno que se desarrolla como un parásito, determinado por la constitución cerebral o fallas fisiológicas. Lacan en su tesis, postula algo totalmente distinto, su noción se aproxima al todo de la personalidad, dándole importancia a la historia fliar y medio social.

3- La Paranoia en Lacan.

La tesis del automatismo mental y el fenómeno elemental tuvo una buena acogida en el movimiento surrealista en los años ’30. Ellos estaban interesados en la escritura automática (André Bretón, Paul Éluard). Lacan en ese momento apoyaba el movimiento surrelista. Su tesis en psiquiatría, el famoso caso Aimée, amada por su delirio erotómano (Marguerite Anzieu, madre del psicoanalista Didier Anzieu) tuvo repercusión no sólo en el medio psiquiátrico sino también en el medio literario. En esa época las mujeres locas, asesinas, tenían cierto resplandor en el movimiento surrealista. Lacan además publica por esa época el caso de las hermanas Papin un año después de su tesis, en una revista llamada Minotauro, donde escribían todos los surrealistas.

¿Qué dice Lacan de la Paranoia de autopunición?:

- Hay una predisposición de naturaleza psicasténica . Momento del amor ideal, el sueño de ser amada.

- El cuadro tiene un comienzo brusco a través de interpretaciones, es el mecanismo princeps de la paranoia. Desencadenamiento.

- Una constancia de estructura, la psicosis.

- Una curación posible. En el sentido de la estabilización.

En los delirios paranoicos están presentes una vertiente persecutoria y otra erotómana, casi siempre homosexual. Puede haber además una vertiente megalómana.

Erotomanía: Lacan toma a dos autores: Diderot  y Clérambault

1- El otro lo ama, idealismo platónico.

2- Momento de decepción, cuando el otro no responde a sus demandas eróticas y de amor.

3- Finalmente un período de despecho y rencor, que puede desencadenar en pasaje al acto homicida o suicida.

Bibliografía.

- Gallego Llorente, José Luis. El: “La mira de Buñuel sobre la paranoia” en Revista de Psicoanálisis, Buenos  Airess 1999

- Referencias en la obra de Lacan nº 31. Lacan y el surrealismo1. Fundación del campo freudiano en la Argentina.

- Tendlarz, Silvia. "Psicosis. Lo clásico y lo nuevo". Grama .Buenos Aires.2009

miércoles, 17 de abril de 2013

Reflexiones entorno de "Los senderos de la vida" de So Yong Kim


Reflexiones entorno a la película “Los senderos de la vida” de So Yong Kim.

Prof. Patricia Vasconi*

Umberto Eco caracteriza la obra de arte como “obra abierta” significando con ello que su sentido no está definido por su autor de una manera definitiva. Dicho sentido es producto, siempre inconcluso, de un proceso de construcción cimentado en los aportes de los lectores/espectadores de la obra. Cada uno de ellos genera desde su particular mirada, sesgada por sus características personales (formación, intereses, etc.) y por el contexto desde la cual la realiza, una nueva y enriquecedora lectura. 
Motivados por ese espíritu proponemos estas posibles y no excluyentes categorías para una interpretación de la película “Los senderos de la vida”:

 Primera categoría: Concepto-imagen: Julio Cabrera en su libro “Cine: cien años de filosofía” señala que la filosofía, por su naturaleza abarcante y reflexiva, se deja redefinir por todo lo que el hombre hace. Así vuelve a definirse delante de la emergencia del mito, la religión, la ciencia, la tecnología. A partir del siglo XX su interrelación con el cine ha abierto la posibilidad de introducir un elemento pático (de pathos: emocional) en la elaboración de conceptos que permiten la comprensión de la realidad. Es así que surgen los conceptos-imagen. Se construye una racionalidad logopática que consiste no sólo en tener informaciones sino en abrirse y dejarse afectar por una experiencia vivida. Pero no basta con ver sino que para hacer filosofía debemos comprender que hay un concepto o idea a ser transmitido en ese ver.
Los conceptos-imagen buscan producir un impacto emocional que al mismo tiempo diga algo sobre el mundo, el ser humano, etc. No es sólo una información objetiva ni tampoco pura explosión afectiva sino un abordaje que contempla las dos instancias.
Al trabajar con emociones el cine se refiere a particulares (los que sienten y viven esas experiencias emocionales) pero no abandona, desde su trabajo con el logos -ideas, contenidos-, su pretensión de universalidad. Esto se hace desde el lugar de lo que le pasa a alguien pero podría pasarle a cualquiera de nosotros.
En un film puede haber un concepto-imagen macro constituido de otros conceptos –imágenes menores. ¿Cómo construye técnicamente el concepto-imagen?

a)     Desde la pluriperspectiva: capacidad de saltar el la primera persona a otras y de llegar con sus planos hasta el fondo de la subjetividad.

b)     Capacidad de manejar tiempos y espacios imponiendo nuevos tipos de espacialidad y temporalidad.

c)      El corte, la puntuación la manera de conectar una secuencia con la anterior.

En el caso de “Senderos…..”, y siempre desde nuestra perspectiva, el concepto-imagen que descubrimos es el de infancia vulnerable en tanto expresión del proceso de maduración prematura que se produce en una niña de un contexto social subalterno y ,que por la misma razón, se ve expuesta a las dificultades de la vida y va tomando conciencia de ellas. (Escena paradigmática hacia el final con el descubrimiento de los zapatos rotos de la abuela y la pobreza)… Desde aquel lugar se advierte la asunción de roles adultos que tienen que ver con el trabajo (venta de saltamontes), el cuidado propiamente maternal de su hermana menor, la carencia de un adulto referencial, etc.
Estos roles adultos conviven permanentemente con los propios de su infancia planteando la vida no en un sentido lineal sino como un bucle o espiral recursivo donde pares de opuestos (infancia-madurez;  autonomía-necesidad de contención; juego-trabajo; etc.) dialogan sin solución de continuidad.
Desde aquí planteamos  una segunda categoría: la realidad como complejidad dialógica y recursiva tal como la concibe el pensador francés E. Morín en su libro “Introducción al pensamiento complejo”)
Tercera categoría: ¿Es posible que ese proceso de maduración  temprana, llegue a configurar lo que J. Campbell explicó como el “viaje del héroe”?.
“El héroe de las mil caras” es un libro publicado en 1949 por el mitógrafo estadounidense Joseph Campbell que trata el tema del viaje del héroe, un patrón narrativo que se ha encontrado en las historias y leyendas populares en casi todas las culturas. Según Campbell, el héroe suele pasar a través de ciclos resumidos en la tríada: Separación - Iniciación – Retorno
Estos viajes han sido considerados como viajes iniciáticos, es decir que acarrean una transformación y un aprendizaje para quien los realiza. La persona es iniciada en el uso de potenciales interiores que no sabía que tenía. Para realizar este viaje el héroe lleva a cabo un proceso de transformación donde va muriendo a determinados estadios para nacer a otros. A este proceso lo llamamos iniciático porque el héroe o heroína va siendo iniciado en disciplinas y conocimientos  o potencias o uso de las propias potencialidades de su psique. El regreso: Volver a la vida diaria con el conocimiento que hemos ganado en las profundidades y ponerlo en uso para redimir a la época y a la sociedad.
En la película que estamos analizando Jin se separa física y emocionalmente de su lugar de origen y emprende un recorrido, no exento de pruebas y obstáculos, para al final, nutrida con la experiencia adquirida, reconciliarse con la vida y poner al servicio de su hermana sus capacidades (escenas en que la contiene y hasta le miente respecto del regreso de su madre o le enseña a leer y escribir o caminan las dos cantando)  
Cuarta categoría vida cotidiana  (Agnes Heller;  “Sociología de la vida cotidiana”): Nuestra autora la define "como el conjunto de actividades que caracterizan la reproducción de los hombres particulares, los cuales crean la posibilidad de la reproducción social…es la forma real en que se viven los valores, creencias, aspiraciones y necesidades”
También podemos acudir a otra definición similar:”… Cotidianeidad es la manifestación inmediata, en un tiempo, con un ritmo, en un espacio, de las complejas relaciones sociales que regulan la vida de los hombres en una época histórica determinada”    (Lefebvre, Henri; Crítica de la vida cotidiana).
Este proceso de reproducción  individual y social involucra la capacidad y habilidad de dominar ciertas prácticas, realizar actividades, saber manejarse en la comunidad.  El particular debe aprender a “usar” las cosas, apropiarse de los sistemas de usos y expectativas.  La vida cotidiana no está "fuera" de la historia sino en el "centro" del acaecer histórico, la vida cotidiana es la vida del individuo, pero ese individuo habita un contexto sociohistórico específico. La vida cotidiana tiene gran cantidad de aspectos, que abarca  nuestros sentidos, nuestras capacidades físicas e intelectuales, nuestros sentimientos. En la vida cotidiana de sociedades capitalistas con su marcada división social del trabajo, se produce en el particular un aislamiento del ser humano respecto de la sociedad de la cual es parte, ya no puede estar en relación con toda la integración, sino con el nivel de su propio estrato, capa o clase.
Caracteres de la vida cotidiana:

ü     Espacio de mediación entre el hombre particular y la sociedad global

ü     Lugar de desarrollo y evolución de la identidad individual y colectiva

ü     Presencia del aquí (corporal) y el ahora (presente)

ü     Ámbito de tensión entre el singular ( ser) y el universal  (deber ser)

ü     Momentos de ambigüedad entre la heterogeneidad  (particular) y la homogeneidad ( comunitaria)

Áreas  de desarrollo: Trabajo/estudio. Vida familiar. Tiempo libre
¿Por qué son fundamentales películas que nos muestren la vida cotidiana? Heller entiende el proceso de extrañación como la imposibilidad de poder percibir, conectarse o ser consciente de la dimensión específica.
De este modo el arte aparece como una forma de autoconciencia de la humanidad; representa un vínculo con la totalidad. Una obra de arte, aunque muestre una situación particular,  nos dice de los valores, las preocupaciones, los conflictos de la sociedad.
Así, el objetivo de analizar y prestar atención a la cotidianeidad es poder transformarla, quebrar con la lógica inmediata e irreflexiva, que de por sí tiene el habitarla.
La importancia de trabajar la crítica de la vida cotidiana en: a) sus planos teóricos como crítica teórica científica, y b) en sus planos prácticos como crítica práctica experimental transformadora, aparece como un ejercicio consecuente de resquebrajamiento  de esas alienaciones que se presentan y se viven en los hechos cotidianos del trabajo, del ocio y de lo doméstico de la sociedad capitalista.
En el caso de “Senderos…..” se plantea respecto de la vida cotidiana:

a)     La ruptura de un particular patrón caracterizado por una estructura familiar clásica y estable, escolaridad, necesidades elementales satisfechas a un nivel básico pero con continuidad, tiempos de estudio y juego. A partir de allí se produce una diacronía en la vida cotidiana que llevará a la construcción de otras formas de vida y relación, sin contención adulta (tía alcohólica) al comienzo de esta nueva etapa en la cual la obediencia ordenada aparece como un valor puramente retórico para concluir en una nueva estructura familiar conformada con los abuelos.

b)    En todo el recorrido se muestran las alternativas que afectan las distintas dimensiones mencionadas (Trabajo/estudio. Vida familiar. Tiempo libre) y cómo ellas son afectadas. Hay que destacar la valoración que la protagonista de la importancia de la escuela para su desarrollo personal demostrada en la preocupación de Jin cuando le pregunta a su mamá que sucederá con la escuela, en la observación nostálgica de otro colegio o cuando ella misma enseña a su hermanita a leer y escribir)

c)      Las mujeres son las protagonistas, las únicas que ofrecen contención aunque esta sea inestable y precaria. Pero la sociedad patriarcal se expresa en la imposibilidad de la madre en seguir adelante sola con sus hijas, en la autodestrucción de una tía que no ha podido conformar una familia y en la presencia-ausente del abuelo que impone los ritmos con tan sólo una voz, controla las actividades o reclama comida. Libertad- determinismo: ¿hasta que punto el sendero es dado como fatalidad o cómo posibilidad de producir nuevas adaptaciones y por ello de generar nuevas potencialidades?

d)     Ausencia de políticas de Estado: ¿dónde está frente a la problemática de esa niñez? Las soluciones que aparecen son planteadas desde el punto de vista de las solas posibilidades de los individuos o de las familias.

e)      La dicotomía Libertad- determinismo se advierte como cuestión de fondo a lo largo de todo el relato: ¿hasta qué punto el sendero es dado como fatalidad o como posibilidad de producir nuevas construcciones y, por ello, de generar nuevas potencialidades? En ese contexto aparece, como lectura desde la espera y la  esperanza, la figura de la niña que va aprendiendo los roles adultos (sin dudas demasiado temprano). Algunos correspondientes a su lugar social (como la cocina de la abuela) pero otros como capacidades transformadoras, como por ejemplo, su valoración por el conocimiento, su toma de conciencia y sensibilidad para con la pobreza de la abuela (a la que ambas hermanas le ofrecen su alcancía (chanchito) para comprarse zapatos, poniendo punto final a la espera de su madre pero no a la esperanza de profundizar los lazos con su abuela ) , la comprensión de la importancia que tiene sostener la fantasía de su hermana cuando le lava su vestido de princesa, etc.
 Es una sobreviviente en la cual advertimos su capacidad de lucha que, si nos referenciamos en las palabras de la directora del film aludiendo a que se trata de memorias de su propia infancia, sabemos que la hará capaz de trascender, repensar y relatar la situación.
*Cs de la educación, Filosofía, Arte
 
Agradecemos a Patricia Vasconi, este escrito preparado para el comentario del film proyectado en el Ciclo Abanicos de Mujer de Butaca Lacanina (Buscar en FB)
Elvira Dianno, otoño del 2013

                 

 
 

martes, 5 de marzo de 2013

Elogio del desahuciado


Increíblemente, entre tantas noticias del cada vez más efervescente fin de invierno español-  indignados,  parados, iaioflautas, las mareas, las huelgas de hambre y el hambre, los desaguisados del rey, su mistress de dudosa realeza, el elefante que no estaba en el placard , el yerno real y sus negocios non santos, los 120 sacerdotes madrileños insurrectos y los sobres del PP - los bomberos aparecen  con una pancarta que reza “salvamos personas no bancos” negándose así a efectivizar los desahucios cada vez más rechazados por la opinión pública y frente a los que algunas personas han tomado decisiones irremediables.

Los desahucios, ejecutados  por hipotecas imposibles de pagar, han tocado tan íntimamente la sensibilidad del vapuleado gobierno que ha tenido la maravillosa iniciativa  de prohibir la palabra desahucio en las órdenes de desalojo.

El pueblo español -muy crispado por la crisis, el éxodo de los jóvenes a trabajar a otros países y los recortes  en salud y educación –no ha tomado muy a bien la delicadeza   en el cuidado en el lenguaje y ha reaccionado pegando en los muros de las redes la palabra desahucio, repetida como un desafío, “Ah ¡ ¿la prohibís?! ¡¡Pues os la repetimos en la cara!! Vais a ver:

desahucio-desahucio-desahucio-desahucio-desahucio- desahucio-desahucio-desahucio-desahucio-desahucio-desahucio-desahucio-desahucio- desahucio- desahucio-desahucio-desahucio- desahucio- desahucio-desahucio-desahucio- desahucio-desahucio-desahucio-desahucio-desahucio.”

 

¿Habrá sido un malentendido? Seguramente. Habéis visto que- acerca de este desacuerdo entre las palabras y las cosas- ya Agustín de Nipona en el 400 d.C. le explicaba a su pequeño hijo Adeodato que palabra y cosa no eran lo mismo. Sin estar al tanto de estas delicadezas simbólicas el gobierno debe haber querido prohibir los desahucios, no la palabra y fue un equívoco del redactor de la norma, no de los políticos, sin duda alguna. ¿O habrán creído que el desahucio era una ficción y que con borrar la palabra del edicto se terminaba el problema?

Hace unos años, el también español Museo de la Palabra,  lanzó una convocatoria internacional en búsqueda de padrinos de palabras en peligro de extinción, se me ocurrió la palabra calipso que refería a un  modo de nombrar, en los ‘70, el color que se llama ahora turquesa, una suerte de celeste brillante, muy pop. Mi  madrinazgo consta en los registros del original museo  pero advierto ahora que no he tomado el recaudo de mandar un pedacito de tela o papel o un óleo color calipso, no vaya a ser que alguno suponga que como se guardó la palabra se podía borrar el color y nos vamos a quedar con la palabra y sin el color, digo.

Ahora la preocupación me ha surgido por otra palabra muy cercana a desahucio, desahuciado que -según la RAE- se refiere a “Quitar a alguien toda esperanza de conseguir lo que desea”.

Entonces un desahuciado pierde su casa pero, además, ¿la esperanza, los deseos y la palabra que los nombra? Tan es así que el gobierno español insiste en asignarle a cada uno un lugar no solo en la tierra sino en el cielo y han decidido desahuciar a los que protestan también del cielo.


Otras curiosidades de las palabras y las cosas me han llamado mucho la atención :una de ellas , unos años atrás  el Vaticano anunciaba que el limbo-lugar al que iban, entre otros, los niños no bautizados recién  nacidos- no existía más, una mejor lectura les había permitido llegar a la conclusión de que no había existido nunca. Así lo decían los textos sagrados.

 Mientras, otra discusión de exégesis teleológica al más alto nivel eclesiástico tensaba posiciones acerca de si el infierno era un estado del alma o si-efectivamente-existía, en lo real diríamos. Que las cosas existan parece ser un tema de discusión muy frecuente y que suele dirimirse entre los libros. Según muchos pensadores y otros tantos políticos  lo que está escrito existe en lo real.

Recuerdo ahora  a una señora  que en una iglesia romana, habiendo querido ingresar a orar había discutido con el administrador del ingreso que le exigió pagar antes de hacerlo. Luego de haber pagado, refunfuñando, la mujer en cuestión rezó  en cada oratorio, la iglesia en cuestión tenia más de 20 altares destinados a la veneración de todo tipo de santos. En cada capilla, la mujer se arrodillaba y -en todas y cada una de las  numerosas ranuras que en los  reclinatorios  y las paredes estaban dispuestos para la  limosna -susurraba unas palabras. Una y otra vez.

Tuve la curiosidad de preguntarle acerca de las jaculatorias que susurraba, me contestó que siempre decía lo mismo  “L’averno sarà piccolo per tutti voi”, estimo que en la creencia de que era el lugar apropiado para los mercaderes.

Mientras se resuelve esta cuestión de si palabra y cosa son lo mismo, si será que lo real es pura ficción  y en el entendimiento de que los bomberos apagan incendios pero no infiernos:

“Averno-averno-averno-averno-averno-averno-averno-averno- averno-averno-averno-

averno-averno-averno-averno-averno-averno-averno-averno-averno-averno-averno”

 

Per tutti loro.

 

*Elvira María Dianno

Miembro EOL(Escuela de la Orientación Lacaniana)

AMP(Asociación Mundial de Psicoanálisis)

 

viernes, 8 de febrero de 2013

Paperman

Cupido es una flecha de papel que alguien firma y otro lanza hasta que da en el blanco.
Historia de amor urbana entre la servidumbre voluntaria de la oficina y el amor

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=aTLySbGoMX0

rara tierna, disney contemporàneo, la seduccián, la contingencia, el juego de las miradas,en ese aspecto clásico contemporáneo

martes, 5 de febrero de 2013

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http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/22-36944-2012-12-20.html

Un nombre para repetir,

 lo real sin Ley en el caso de Marita Verón

Por Elvira María Dianno*
El fallo de Tucumán, ciudad emblemática de la Argentina, cuna de la Independencia, puede marcar un antes y un después en un tiempo en el que lo imparable de las pulsiones desreguladas y la regulación simbólica de la pulsión de muerte luchan una batalla desigual por encontrar un marco simbólico para atávicas ferocidades donde el horror de los campos de exterminio se cuela entre las sábanas del poder.
Doblegar, humillar, exterminar, someter ¿a quiénes? No son sólo los derechos de algunas mujeres los que están en juego.
La lucha de una mujer para encontrar a su hija secuestrada por las mafias de la "trata de blancas" -eufemismo del negocio que trafica mujeres y niños para el comercio sexual y el narcotráfico en el mundo- ha conseguido -pese al revés judicial que absolvió a todos los imputados- la adhesión hasta de las mujeres más emblemáticas de la 1ª potencia de Occidente. Michele Obama e Hillary Clinton hacen llegar su solidaridad a Susana Trimarco -"madre coraje" dicen los medios españoles- quien además estuvo apoyada públicamente por la presidenta Cristina Fernández.
"La profesión más antigua del mundo ha existido siempre y seguirá existiendo", dicen los corrillos del poder y de las sobremesas de la burguesía. Claro que sí, como el discurso invencible del amo.
Sin embargo no se trata de la prostitución, ni de los goces sexuales prohibidos en la victoriana época de Freud, exaltados y avalados mediáticamente en la era de la hipermodernidad, la era de los goces al cenit, estos también.
Se trata del último horror, el de la desaparición forzada de personas y el de la desaparición de las leyes.
El fallo esperado era otro: alguna condena, algún semblante. Sin embargo este era el fallo esperable: lo real sin ley
En su maravilloso opúsculo Indignaos -origen del movimiento Indignados- Sthéphane Hessel, un judío alemán nacionalizado francés, de más de 90 años, sobreviviente del Holocausto y de los miembros de la Resistencia que redactaron la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948, llama a los jóvenes a defender los derechos y las conquistas logradas. Cabe recordar que del holocausto y el extermino se sobrevivió con una arquitectura legal que aún hoy tarda en ser internacional y falla en su aplicación en todos los rincones del planeta. Esto también es lo esperable. Ni la rigidez de la Ley de los autoritarismos ni el sin leyes del abismo.
Al final de su ínfimo y enorme manifiesto dice "Crear es resistir, resistir es crear". Podríamos decir: resistencia a la uniformidad, al borramiento de la subjetividad, entonces cabe también recordar la posición tomada con motivo de la desaparición forzada de Rafah Nashed, psicoanalista siria desaparecida en el 2011 bajo el régimen local y liberada por la presión internacional que se ejerció en ese momento.
Entonces Graciela Brodsky decía, en el Fórum des Femmes de París, "Rafah Nashed, ese nombre debe repetirse". Cuando alguien es sacado de circulación, cuando no dispone de su cuerpo para ir y venir, o para hacer el amor, o para tomar un avión y visitar a su hija, entonces sólo dispone de su nombre. Y ese nombre, transportado por otros, corriendo de boca en boca, es lo único que asegura que uno siga en este mundo. Mientras el nombre de Rafah Nashed circule, mientras lo pronunciemos, lo escribamos, ella tendrá la única libertad que le queda, y el psicoanálisis seguirá impidiendo que las cosas vayan a parar derechito a lo peor". Entonces, hoy, el nombre de Marita Verón debería repetirse.
*Miembro EOL Sección Santa Fe-AMP.